La
campaña "100.000 compromisos con Basura Cero", impulsada por Greenpeace,
insta a pedirle al Gobierno porteño la implementación de la Ley 1.854 de “Basura Cero”
ya que, según expresan: "Lamentablemente, el gobierno de la Ciudad desconoce la Ley y a nombre de “Basura Cero” intenta perpetuar un sistema de gestión de residuos contaminante, basado en el enterramiento masivo de basura y en la incineración"
ya agregan que el: "El proyecto de gestión de residuos del actual Gobierno porteño no conduce a solucionar el problema de la basura, solo lleva a la creación de más rellenos en el Conurbano Bonaerense. Desde el Gobierno de la Ciudad no se están haciendo los esfuerzos necesarios para cumplir con las metas de la Ley e, injustamente, se responsabiliza a los vecinos por el “fracaso” de la
misma".
La Ciudad de Buenos Aires genera cada día más de 5.000 toneladas de basura que son enviadas a rellenos sanitarios ubicados en municipios vecinos. Estos rellenos constituyen una fuente de contaminación del suelo, el agua y el aire. Por otro lado, al enterrar los residuos estamos derrochando valiosos materiales como plástico, papel y latas, que podrían reintroducirse al circuito productivo mediante su reciclado.
En el año 2005 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó por unanimidad la Ley 1.854 de “Basura Cero” impulsada por Greenpeace, la que comenzó a implementarse durante 2007.
Basura Cero es un concepto y una política integral de manejo de residuos que apunta a reducir progresivamente el enterramiento y la incineración de residuos sólidos urbanos, hasta llegar a cero, adoptando una serie de medidas en cada etapa del circuito de los materiales: desde que se producen hasta que se consumen y desechan. El concepto surge de los modelos de “cero defectos” de la industria japonesa y de “reciclaje total” que comenzaron a utilizar especialistas estadounidenses a principios de los `80 y el término “Basura Cero” ya se usaba en los `90 en Filipinas.
La normativa aplica medidas que tienden hacia la Producción Limpia, a la reducción del uso de tóxicos en los procesos de producción, al
rediseño de aquellos productos que actualmente no se pueden aprovechar, al reemplazo de envases y productos descartables y de corta vida útil por otros que se puedan reutilizar, reparar o reciclar
La Ley 1.854 establece la obligación de reducir, para el año 2010, en un 30% la basura que se envía a los rellenos sanitarios. El primer eslabón para llegar a esta meta es la correcta separación de los residuos allí donde se generan.
Greenpeace lanza la campaña diciendo que "los vecinos de Buenos Aires queremos demostrar nuestro compromiso con la Ley de “Basura Cero”, promoviendo, además, que el gobierno de la Ciudad adopte las decisiones correctas. Sólo así reduciremos realmente la cantidad de residuos que se entierran diariamente en los rellenos sanitarios del Conurbano
Bonaerense" y subrayan "Exigile ahora al Gobierno porteño la plena implementación de la Ley “Basura Cero”; la contenerización diferenciada del 100% de la Ciudad y la realización de una campaña masiva de educación que guíe a los vecinos en la separación de residuos en origen y en el correcto uso de los
contenedores".
Por último manifiestan 10 razones en contra de la política de higiene urbana
del Gobierno porteño:
1) Macri no puede hablar de Basura Cero: No es aceptable que el Gobierno de Mauricio Macri hable de “Basura Cero” cuando hoy no cumple ninguna de las medidas e instrumentos establecidos en la Ley 1.854: ha suspendido unilateralmente el funcionamiento de la Comisión de Seguimiento de la Ley; está eliminando el sistema de “contenerización” diferenciada; ha desestimado la realización de campañas de educación masiva sobre separación en origen y el correcto uso de los contenedores diferenciados; no ha cumplido con el proceso de recolección diferenciada; entre otras cosas.
2) Macri no puede hablar de “fracaso” del sistema de contenerización: El sistema de contenerización diferenciada sólo ha sido desarrollado en su etapa inicial, sin completar la totalidad de la ciudad y sin el acompañamiento lógico y esperable de una campaña de educación pública sobre el correcto uso de los contenedores y la separación en origen.
3) No se debe aceptar el pliego del Servicio de Higiene Urbana propuesto por Macri: No se debe volver al viejo sistema de recolección basado en el pago a las empresas por “tonelada de basura recolectada” ya que generará una fatal contradicción entre la Ley, que establece metas de reducción, y el negocio de las empresas que cobrarán más cuanto más basura se genere.
4) No se debe aceptar un sistema de recolección diferenciada solo en circuitos reducidos: Un sistema de recolección diferenciada “puerta a puerta” en algunas zonas de la Ciudad no alcanza para cumplir las metas de reducción establecidas por la Ley. El plan de Gestión Integral de Residuos debe comprender, necesariamente, la contenerización y la recolección diferenciada en la totalidad de la Ciudad.
5) No se puede aceptar un sistema de recolección diferenciada sin formalizar ese servicio: El GCBA debe formalizar el modo y a quienes prestarán ese servicio y cuál será la metodología, además de dejar en claro cuál será la prestación que ese servicio dará a los vecinos. Debe formalizarse en el marco de la Ley Basura Cero el trabajo que llevan a cabo hoy los recuperadores de manera informal.
6) No se debe aceptar la ilegalidad de la actual gestión de residuos: No se puede aceptar que el Gobierno de Macri siga desarrollando proyectos de gestión de residuos al margen de la Ley.
7) No se debe aceptar la desarticulación del Plan de Gestión Integral de Residuos de la Ley 1.854: No puede aceptarse la separación del circuito de "reciclado" del de "recolección de residuos". Esta división hará que el circuito del "reciclado" sea reducido, mientras que el gran negocio estará administrado por empresas que manejarán durante los próximos 10 años la
"recolección de residuos" y cuya lógica, acorde al pliego propuesto, incentivará un volumen cada vez mayor de "recolección y enterramiento".
8) No es posible la recolección diferenciada sin Centros de Selección: No es posible que el GCBA avance en la licitación de los nuevos contratos de recolección de la basura sin antes establecer cuántos Centros de Selección se abrirán y cuál será su capacidad de procesamiento hacia fines de 2008 y a lo largo de los próximos años. Tales Centros deben ser diseñados acorde a las metas de Basura Cero.
9) No se puede permitir que el GCBA viole la Ley Basura Cero: No debemos permitir que la Ley 1854 deje de ser el sistema vigente de gestión de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. De facto, la norma ha sido derogada por Macri y reduciéndola a programas atomizados y sólo funcionales a la publicidad, violando flagrantemente lo que está establecido en la Ley.
10) No es creíble el discurso de Macri, es una trampa: No es creíble que el GCBA promueve la separación en origen porque:
a) la separación en origen y el reciclado les disminuye el negocio a las empresas, negocio promovido por el GCBA a partir del nuevo pliego de recolección en base a tonelada recolectada;
b) No se contempla un sistema de recolección diferenciada a gran escala que cubra con ese servicio a la totalidad de los vecinos;
c) El proceso de “des-contenerización diferenciada” es un desaliento para la separación en origen; d) Desde el GCBA se ha desestimado los alcances posibles de una campaña de educación masiva; e) Desde el GCBA se responsabilizó, de manera injusta y sin fundamento, a los vecinos del fracaso del plan de contenerización diferenciada.